Estoy hasta los cojones de que en los informativos aparezcan todos los días una retahíla de gilipollas que matan a sus mujeres, pocos son los días en los que nos libramos de ellos. Día tras día, mujer tras mujer, y yo me pregunto ¿hasta cuando?, ¡¡¿hasta cuando vamos a permitir a un hombre matar a una mujer sin apenas castigo?!!, ¿algún día llegaremos a detener a estos asesinos antes de que la sangre inunde sus manos?. 

Este año ya han muerto 13 mujeres a manos de sus maridos, a manos de unos cobardes. Cuando las mujeres más nos necesitan, cuando por fin dan el paso y denuncian, cuando ponen nombre y apellidos al maltratador... nosotros cogemos, detenemos al personaje en cuestión y tras unas horitas en el calabozo... a la calle de nuevo; es en ese preciso instante en el que todo el valor que la mujer ha tenido para ir a la policía y denunciarlo se desvanece, o mejor dicho nos encargamos de hacerlo añicos, porque esos maltratadores sólo merecen pudrirse en la cárcel y esas mujeres disfrutar de sus vidas. Cuando se les concede la libertad, tras una corta estancia en los calabozos, buscan a la víctima con ganas de venganza, y eso, eso no lo podemos permitir.
Es obvio que no actuamos a tiempo, si lo hiciéramos éstas 13 mujeres de 2010, y las otras muchas de años anteriores estarían vivas. El problema es que pensamos que condenar a un individuo que es capaz de decir "te quiero" y después dar una paliza a no acercarse a menos de 100 metros de su pareja es la solución, y está demostrado que no lo es. Las órdenes de alejamiento sirven para lo mismo que el papel higiénico. Además, con las órdenes de alejamiento provocamos que las mujeres vivan en un constante miedo, que estén siempre en tensión ya que no saben si se pueden cruzar con el hombre que les ponía la cara morada en mitad de la calle. O peor todavía, que se vayan a vivir a otra ciudad, que abandonen a su familia, que se tengan que llevar a sus hijos (si los tienen), en fin, que tengan que ser ellas las que sufran las consecuencias de los golpes de sus parejas, como si no hubieran tenido que aguantar bastante.
Cuando un hombre mata a una mujer, cuando en los informativos nos lo cuentan, ya casi como si fuera algo normal, para mi es como un puñetazo en la barriga, como una hostia en la cara, como si hubieramos perdido una batalla, que al fin y al cabo, es lo que hacemos cuando perdemos a una mujer a manos de su pareja.
Mientras no pongamos soluciones reales, mientras no encerremos a estos tiparracos hasta que la edad, la soledad y el aburrimiento acabe con ellos, mientras que no seamos más rápidos que sus manos golpeando a las mujeres, mientras sigamos mirando a otro lado... el 016 seguirá escuchando a muchas mujeres llorar.
