27/05/10

Preguntas que no sé responder.

2:20 AM, estoy despierto, cansado, triste, aburrido y no me puedo dormir. No sé que me pasa últimamente, pero me encuentro bastante extraño no sólo anímicamente, también físicamente. No hago nada que me satisfaga lo necesario, es más lo único que me alegra últimamente son los logros de los demás. Siempre me ha pasado, pero desde un tiempo hacia aquí más, es como si me hubiera convertido en un simple espectador, como si el mundo no fuera conmigo. Me entristecen los problemas de los demás, me entusiasman sus proyectos, que todo les vaya bien, pero ¿y yo?, ¿qué estoy haciendo?, ¿por qué lo hago?, ¿realmente soy feliz haciéndolo?, busco respuestas a éstas preguntas y no encuentro ninguna, y las que encuentro no tienen sentido, hago cosas buscando una felicidad instantánea, no algo firme y duradero, cosas que no son más que simples ilusiones y que, poco a poco, se han desmontado.
Es muy negativo que, a un mes de acabar el curso y con todos los exámenes por delante me encuentre así, sin ganas y con éstas y otras preguntas que no sé responder. ¿Estaré siendo sincero conmigo mismo?

21/05/10

Importantes.

Llevo dos días malos, ayer ingresaron a mi abuelo y esta mañana ha entrado en coma. Su estado es grave y la edad no acompaña, mi abuelo se está apagando poco a poco. La realidad es que no sé cual es el mejor final, tiene 90 años y si mejora comenzaran esas recaídas que llevan a las personas de edades considerables a pasarse largas temporadas en el hospital, si no se recupera, por muy doloroso que a mí me pueda parecer, descansará para siempre.
Mi abuelo, que tiene 90 años, ha vivido la historia más reciente de España y no ha dudado nunca en contármela, tampoco dudó nunca en ayudar a mi abuela en la cocina o en cualquier cosa de la casa, quizá por eso, yo hoy en día pienso como pienso. Si se va le echaré muchísimo de menos, a él, a sus características gafas que nunca ha querido renovar, a los miles de crucigramas que le encanta hacer y a su inacabable sentido del humor, si se queda, sólo espero que lo haga sin dolor alguno y sin tener que depender de nada. Pero sin duda, pase lo que pase él siempre será alguien importante en mi vida.
De eso quería hablaros hace algunos días, de las personas importantes, aunque no sabía como hacerlo, y desde luego no es ésta la forma en la que había pensado hacerlo. Importantes son esas personas que no pasan sin pena ni gloria en nuestras vidas, sino aquellas que, aunque haya sido realmente poco el tiempo que han permanecido en ellas, las han marcado de alguna forma. Familiares, amigos, profesores, vecinos, compañeros, puede ser cualquiera y puede ser en cualquier momento, pero hay un instante en el que se convierten en personas importantes para nosotros, aunque yo sinceramente creo que muchas veces ni se lo hacemos saber, ni lo saben. En mi vida hay gente que es muy importante para mí y que lo sabe, gente que puede hacerse una idea acerca de esto y gente que, ni de lejos, se imagina que lo es.
Personas que están dentro de los tres grupos anteriores se enfrentarán pronto a una prueba que, casualmente, es bastante importante en sus vidas: la Selectividad. Serán momentos de nervios y tensión, de sueño, de agotamiento y, una vez termine, de relajación y disfrute. La huelga de funcionarios del día 8 les hace un flaco favor, puesto que ha obligado a las diferentes universidades a re-organizar las pruebas, que pasan de hacerse en 4 días a hacerse en 3. A mí me parece una gran putada para ellos, que ni pinchan ni cortan en los problemas de los funcionarios y que salen perjudicados de esta re-organización, o así lo veo yo. A ellos, a los que conozco, y a los que -si es que hay alguno- se pasan por aquí y también van a hacer la prueba de acceso, les deseo toda la suerte del mundo.
Besos a todos/as.
Héctor.
*Te has ido esta mañana, te voy a echar mucho de menos, espero que estéis felices los dos allí arriba. Os voy a querer toda mi vida.

11/05/10

Esther.

Cuando les dije a mis amigos al instituto al que iba a ir me miraron con cara de "mañana vamos de entierro, a este allí se lo cargan". Sin embargo, y gracias a Dios (o a quien sea), ni me mataron, ni el instituto era un campo de batalla, a pesar de que tener esa fama y, además, conocí a gente absolutamente genial. A algunos los conocí a los pocos días de empezar, a otros los he conocido hace poco, ella forma parte de ese último grupo. Aunque nos saludábamos por los pasillos y cuando coincidíamos por la calle, nunca habíamos hablado, hasta un día en el que decidimos quedar para hablar y pasar la tarde.
El miércoles pasado fue esa tarde, sí, lo sé soy un vago que ha tardado en contaros esto una semana, lo siento. Esther, que es como se llama ella, y yo quedamos para tomar té. El té ni lo olimos, pero la tarde valió la pena. Esther es una tía de puta madre, con unos principios claros y me atrevería a decir que inalterables. Hablamos de nuestras vidas, nuestros problemas, de gente del instituto, gente a la que yo conozco menos que ella, pero hablamos, no destripamos. Sin duda hay gente cuya primera impresión había sido mucho mejor de lo que parece ser en realidad, con otras, la primera impresión había sido la correcta y son gente muy interesante. La conversación me sirvió para conocer mejor a Esther, pero también conocer más sobre otras personas, y acerca de sus sufrimientos y problemas que sin duda no se merecen. También descubrí un fantástico blog cuyo nombre no puedo desvelaros, una pena, porque es una pasada. Bob Marley, mejor dicho, su música fue otra revelación de la tarde, y es que, después de pasarme la vida pensando que era lo peor, me pongo a buscar canciones por el Youtube y va y me gustan...
La tarde fue genial, las más de tres horas de conversación se hicieron como 20 minutos, y eso es algo absolutamente fantástico porque significa que estuve a gusto, tranquilo, siendo sincero. A personas como Esther no se las descubre todos los días, por eso, hay que guardarlas como si fuesen un tesoro, básicamente porque lo son.


Esther y yo en la puerta del instituto*

03/05/10

Lluvia.

Últimos coletazos del día, del último día de mis 16 años. Llego a tiempo de la calle para asomarme por la ventana y ver ponerse el Sol, me encanta asomarme por la ventana y poder disfrutar de las vistas, desde la carretera que atraviesa mi calle, hasta las montañas al fondo, pasando por todos y cada uno de las edificios y luces que forman el paisaje.

Ha estado todo el día lloviendo, pero ahora, mientras el Sol desaparecía en el infinito, las nubes se han despejado un poco, muy poco, lo bastante para que el cielo adquiera unos preciosos tonos rosas, naranjas y azules. En cuestión de segundos ha huido por el horizonte, tengo la certeza de que mañana volverá.
Creo que a veces olvidamos lo maravilloso que es disfrutar de la naturaleza. Esta mañana he podido hacer una de las cosas que a mí más me relaja, mojarme bajo la lluvia. Soy capaz de dejar el paraguas en casa y choparme por completo si no tengo nada importante que hacer, cosa que me ha costado algún constipado y alguna bronca de mi madre, pero eso es, sin lugar a dudas, algo secundario. La sensación de libertad y pureza que siento cuando las gotas de lluvia caen sobre mí es algo que soy incapaz de describiros. Por eso no entiendo la gente que odia la lluvia, la lluvia liberadora, la lluvia que llena ríos y pantanos, la que da vida a los campos, la que limpia las ciudades... la misma que hace que te empapen de agua los coches mientras cruzas la calle.