Llevo dos días malos, ayer ingresaron a mi abuelo y esta mañana ha entrado en coma. Su estado es grave y la edad no acompaña, mi abuelo se está apagando poco a poco. La realidad es que no sé cual es el mejor final, tiene 90 años y si mejora comenzaran esas recaídas que llevan a las personas de edades considerables a pasarse largas temporadas en el hospital, si no se recupera, por muy doloroso que a mí me pueda parecer, descansará para siempre.
Mi abuelo, que tiene 90 años, ha vivido la historia más reciente de España y no ha dudado nunca en contármela, tampoco dudó nunca en ayudar a mi abuela en la cocina o en cualquier cosa de la casa, quizá por eso, yo hoy en día pienso como pienso. Si se va le echaré muchísimo de menos, a él, a sus características gafas que nunca ha querido renovar, a los miles de crucigramas que le encanta hacer y a su inacabable sentido del humor, si se queda, sólo espero que lo haga sin dolor alguno y sin tener que depender de nada. Pero sin duda, pase lo que pase él siempre será alguien importante en mi vida.
De eso quería hablaros hace algunos días, de las personas importantes, aunque no sabía como hacerlo, y desde luego no es ésta la forma en la que había pensado hacerlo. Importantes son esas personas que no pasan sin pena ni gloria en nuestras vidas, sino aquellas que, aunque haya sido realmente poco el tiempo que han permanecido en ellas, las han marcado de alguna forma. Familiares, amigos, profesores, vecinos, compañeros, puede ser cualquiera y puede ser en cualquier momento, pero hay un instante en el que se convierten en personas importantes para nosotros, aunque yo sinceramente creo que muchas veces ni se lo hacemos saber, ni lo saben. En mi vida hay gente que es muy importante para mí y que lo sabe, gente que puede hacerse una idea acerca de esto y gente que, ni de lejos, se imagina que lo es.
Personas que están dentro de los tres grupos anteriores se enfrentarán pronto a una prueba que, casualmente, es bastante importante en sus vidas: la Selectividad. Serán momentos de nervios y tensión, de sueño, de agotamiento y, una vez termine, de relajación y disfrute. La huelga de funcionarios del día 8 les hace un flaco favor, puesto que ha obligado a las diferentes universidades a re-organizar las pruebas, que pasan de hacerse en 4 días a hacerse en 3. A mí me parece una gran putada para ellos, que ni pinchan ni cortan en los problemas de los funcionarios y que salen perjudicados de esta re-organización, o así lo veo yo. A ellos, a los que conozco, y a los que -si es que hay alguno- se pasan por aquí y también van a hacer la prueba de acceso, les deseo toda la suerte del mundo.
Besos a todos/as.
Héctor.
*Te has ido esta mañana, te voy a echar mucho de menos, espero que estéis felices los dos allí arriba. Os voy a querer toda mi vida.