28.3.10

016: Ni una llamada más.

Estoy hasta los cojones de que en los informativos aparezcan todos los días una retahíla de gilipollas que matan a sus mujeres, pocos son los días en los que nos libramos de ellos. Día tras día, mujer tras mujer, y yo me pregunto ¿hasta cuando?, ¡¡¿hasta cuando vamos a permitir a un hombre matar a una mujer sin apenas castigo?!!, ¿algún día llegaremos a detener a estos asesinos antes de que la sangre inunde sus manos?.
Este año ya han muerto 13 mujeres a manos de sus maridos, a manos de unos cobardes. Cuando las mujeres más nos necesitan, cuando por fin dan el paso y denuncian, cuando ponen nombre y apellidos al maltratador... nosotros cogemos, detenemos al personaje en cuestión y tras unas horitas en el calabozo... a la calle de nuevo; es en ese preciso instante en el que todo el valor que la mujer ha tenido para ir a la policía y denunciarlo se desvanece, o mejor dicho nos encargamos de hacerlo añicos, porque esos maltratadores sólo merecen pudrirse en la cárcel y esas mujeres disfrutar de sus vidas. Cuando se les concede la libertad, tras una corta estancia en los calabozos, buscan a la víctima con ganas de venganza, y eso, eso no lo podemos permitir.

Es obvio que no actuamos a tiempo, si lo hiciéramos éstas 13 mujeres de 2010, y las otras muchas de años anteriores estarían vivas. El problema es que pensamos que condenar a un individuo que es capaz de decir "te quiero" y después dar una paliza a no acercarse a menos de 100 metros de su pareja es la solución, y está demostrado que no lo es. Las órdenes de alejamiento sirven para lo mismo que el papel higiénico. Además, con las órdenes de alejamiento provocamos que las mujeres vivan en un constante miedo, que estén siempre en tensión ya que no saben si se pueden cruzar con el hombre que les ponía la cara morada en mitad de la calle. O peor todavía, que se vayan a vivir a otra ciudad, que abandonen a su familia, que se tengan que llevar a sus hijos (si los tienen), en fin, que tengan que ser ellas las que sufran las consecuencias de los golpes de sus parejas, como si no hubieran tenido que aguantar bastante.

Cuando un hombre mata a una mujer, cuando en los informativos nos lo cuentan, ya casi como si fuera algo normal, para mi es como un puñetazo en la barriga, como una hostia en la cara, como si hubieramos perdido una batalla, que al fin y al cabo, es lo que hacemos cuando perdemos a una mujer a manos de su pareja.

Mientras no pongamos soluciones reales, mientras no encerremos a estos tiparracos hasta que la edad, la soledad y el aburrimiento acabe con ellos, mientras que no seamos más rápidos que sus manos golpeando a las mujeres, mientras sigamos mirando a otro lado... el 016 seguirá escuchando a muchas mujeres llorar.

5 comentarios:

andylonso dijo...

Tienes toda la razón. De que sirve que una mujer, después de reunir los arrestos necesarios, ponga una denuncia? Hoy por hoy, de nada. EStoy totalmente de acuerdo contigo. Es más, estos tipejos que salen, las matan y se suicidan siempre me hacen preguntarme: ¿por qué no se suicidan primero? porque entonces el asunto pierde gusto. Pero nos quieren vender la moto muy bien, con un teléfono para la mujer maltratada, pero es lo que tú dices: y quién libra a la mujer maltratada de encontrarse con ese demonio más tarde?. Que tengan por seguro, que ni orden de alejamiento ni leches, el que te quiere encontrar te encuentra, y si quiere acabar contigo lo hará. Ojalá muchos más hombres pensaran como tú.
Por cierto´, qué tal los trabajos? y los exámenes?, espero que todo se haya estabilizado.
Un fuerte abrazo.

Rosa Sanchis dijo...

Sensible i combatiu com sempre, Hèctor! La realitat és que les lleis ajuden, però no canvien les societats. Aquestes es regeixen per les seus pròpies lleis i ritmes, i cal una condemna social ferma de la violència, de qualsevol violència. Aquest post és una pedra en aquesta paret protectora. Gràcies.

Catalina dijo...

Como decía alguien sabio y viejo que conocí "para que el mundo sea mundo, tiene que haber de todo".

Es triste, pero es así. Siempre han existido las muertes de inocentes. Las violaciones, de los actos más repugnante que hay. ¿Qué me dices de los abusos a niños? ¿Hay algo peor? Pues no creo que nada de eso se acabe. Lo que sí se puede es frenarlos, minimizarlos, reducirlos...eso sí que está en nuestra mano, en la mano de quien nos gobierna y sobre todo en la mano de quien nos educa. En la educación, tan denostada en nuestro país, está la base de muchos males futuros.

Besos mi niño.
Cata

ion-laos dijo...

Si las leyes se pusieran más duras, seguro que esto se evitaba. No creo en esas ayudas a las mujeres maltratadas, a la vista está que no sirven de nada. Eso de los alejamientos...anda ya! pa dentro y condena entera!

Un besito

Amanda dijo...

Hector, gracias por cada post, de verdad.. Me encantas, chico!
Tienes razón, pero lo único que podemos hacer es educar a nuestros hijos para que eso deje de ocurrir y que formemos personas civilizadas!
Un besazo enorrrrrrrme!